El Voto al clérigo

El Voto

El Voto al clérigo

La participación en política es única del estado seglar y no del estado clerical. Es deber del clérigo fomentar el respeto de los derechos humanos, y no debe permanecer apático ante circunstancias de injusticia que se presentan en la sociedad o en su entorno. Pero sería una grave equivocación que el clérigo se presentara ante la sociedad, como agente político, proponiendo una solución concreta a los problemas temporales. Si lo hiciera, estaría entrometiéndose en un terreno que no le es propio. Los fieles laicos le podrían reprochar con justicia su intromisión y defraudaría a la confianza que ponen en él. Además es peligroso para la sociedad civil, cuando se mezclan el poder político y el poder religioso. En las Américas hemos podido ver los estragos que causa esta intromisión.

El clérigo no puede dejar de interesarse por el bien de toda la comunidad civil, en la que vive y trabaja.  La contribución más efectiva que el clérigo puede ofrecer, consiste en formar en las clases políticas y empresariales, un genuino espíritu de verdad y honestidad, orientado a la búsqueda del bien común, y no del beneficio personal. 

La participación clerical en la política, sobre todo a la presidencia puede provocar fanatismo, intolerancia, crímenes y guerras que pueden surgir inmediatamente o años después.  Este es el más peligroso de todos los tipos de votos.  Generalmente los daños a la sociedad se ven muchos después sin que los clérigos autores de estas tragedias admitan su responsabilidad. Si un clérigo quiere participar como civil en política entonces debe renunciar permanentemente al estado clerical.  

Entonces ¿Cómo se relaciona la  política y religión versus la religión y la política?  ¿Cuándo están unidas? Y ¿Cuándo están separadas?  

Existen 4 principios absolutos que reglamentan la relación entre religión y el estado versus estado y religión

  1. La religión está separada del estado:  significa que los clérigos de cualquier religión no deben participar como candidatos en campañas políticas.  Tampoco deben crear partidos políticos. 
  2. El estado está separado de la religión:  enseña que el estado no debe profesar ninguna religión oficial. Los políticos no deben utilizar los templos religiosos, las fiestas patronales ni las peregrinaciones a basílicas para promoverse ante el electorado.  El estado es laico; pero no se debe confundir con laicismo, secularismo o relativismo.
  3. La religión está unida al estado:  señala  que los clérigos, principalmente de la Iglesia deben estar atentos y denunciar aquellas situaciones de injusticia social que se cometen contra los más pobres.  Existen figuras políticas que provienen de la religión.
  4. El estado está unido a la religión:  describe que el político debe ser una persona con convicciones morales, honradez, ética, amor al prójimo y tener prioridad por los pobres y desamparados.

El voto de Barrabás nos enseña que los asuntos de política deben ser manejados por los políticos los asuntos clericales deben ser manejados por los clérigos. 

Conclusiones y recomendaciones

  1. Solo los seglares o laicos les corresponde participar en la política.  La ley electoral debe reglamentar este requisito.
  2. Los clérigos no deben ni pueden formar partidos políticos ni participar en campañas política.
  3. La participación de clérigos es peligrosa, porque genera fanatismo entre los seguidores cuyas creencias religiosas pueden llegar al fundamentalismo.
  4. La mezcla de religión y política es peligrosa, porque los crímenes de todo tipo son justificados como una acción religiosa válida.  Este principio es lo que origina las guerras de religión.
  5. El estado es laico es decir no debe profesar ninguna religión, las creencias religiosas de las autoridades políticas no deben imponerse sobre la política nacional.
  6. En el estado laico se trata a todos los ciudadanos por igual, tanto a los creyentes de cualquier religión como a los no creyentes.
  7. En el estado laico se puede tener un ministro musulmán, un ministro judío, un ministro hindú, un ministro protestante, un ministro católico, un ministro ateo y todos deben trabajar juntos sin anteponer sus creencias religiosas.  En el estado laico no se persigue ni a la religión ni al ateísmo.
  8. Aunque el estado sea laico los cursos de religión deben darse desde el primer grado hasta el noveno grado como mínimo, que abarque educación primaria y premedia..  En la enseñanza media la enseñanza religiosa se puede continuar con la ética.  La enseñanza de la religión y la ética no debe eliminarse del currículo educativo.
  9. En el estado ateo, se opone expresamente a cualquier creencia y práctica religiosa.
  10. En caso de haber una religión que reciba un trato especial por parte del gobierno, se debe a que la mayoría de la población del país que la profesa. No debe hacer distinciones ni afectar a las minorías de otras religiones.

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